Comida divertida

Publicado el Viernes, 15 marzo, 2013

A veces los niños se rebelan y no quieren comer, ése es el momento de entrar en acción. Gracias a algunos elementos de cocina podemos convertir su comida en un juego, haciéndola más atractiva, bonita y divertida. Hoy os vamos a mostrar algunos utensilios que nos ayudarán en esta tarea, moldes de silicona para freír huevos, corta-sándwhich con formas, troqueles de galletas, e incluso moldes  para huevos cocidos.

Con los corta-sándwich conseguirás que ese almuerzo monótono se convierta en algo apetitoso con forma de elefante, de coche, de rana…hay una gran oferta de colores y formas. Los niños se olvidarán del contenido del sándwich  y sólo pensarán que se están comiendo un delfín. Son ideales para utilizarlos en fiestas de cumpleaños infantiles y crear…¡comida divertida!. Este corta-sándwich está diseñado para aprovechar la mayor cantidad de pan posible y se puede lavar en el lavavajillas. Se presentan en un paquete que incluye 4 cortadores de animales diferentes. También los puedes encontrar en forma de vehículos o puzzles.

Introducir la diversión en la comida de los niños te puede ayudar a solucionar muchos problemas. Convirtiendo la comida en un juego el niño dejará de prestar atención a “esa cosa verde”, simplemente porque lo encuentra divertido. Sólo tienes que echarle imaginación y jugar con los colores de los alimentos. Con este molde para freír huevos conseguirás sorprender a tus hijos creando alegres paisajes con la comida. Rayos de queso, pájaros de aceituna, árboles de brócoli…ummm.

Con estos graciosos moldes podrás transformar unos simples huevos cocidos en coches, conejos o peces.También te servirán para moldear arroz cocido, helado o lo que se te ocurra.

En este caso los moldes no van a solucionar ningún problema, ya que raro es el niño al que no le gustan las galletas. Aprovecha estos troqueles para hacer una actividad con tus hijos, les encantará comerse las galletas que ellos mismos han hecho.

Para terminar os proponemos decorar los botes de ketchup y mostaza con unas terroríficas cabezas que entusiasmarán a los peques. ¿Quién ha dicho que la comida no puede ser divertida?



Deja un comentario